Cuando empecé a ver Drop Dead Diva (Divina de la Muerte ✨), sabía que iba sobre una chica aspirante a modelo. Tenía la vida perfecta: su novio Grayson y su mejor amiga Stacy.
Pero todo cambia cuando sufre un accidente de coche, llega al cielo… y al tocar un botón, vuelve a la vida en un cuerpo completamente distinto al suyo.
Más o menos, esa es la historia que te resumen al inicio de cada capítulo. (Puedes dejar este párrafo si quieres reforzar que el espectador siempre tiene contexto, aunque si crees que se corta el ritmo, podrías eliminarlo o fusionarlo con el anterior.)
La serie toca temas muy interesantes: desde el sobrepeso (como el de su protagonista) hasta la defensa legal de… ¡un mono! 🐒
Sus personajes son inolvidables: Stacy, Teri, Kim, Fred, Owen y hasta Paul. Todos con sus luces y sombras.
(Os hablaré de ellos en otro post, tranquilos 😉)
Es una serie que engancha, porque siempre te deja con la intriga de qué va a pasar después.
Aunque cada capítulo alterna entre dos casos (que suelen resolverse de forma bastante ingeniosa), el corazón de la serie está en la vida de Jane, y en cómo se adapta a su nueva identidad con todo lo que eso implica.
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